Foro: Elaboración de propuesta de informe sobre el proyecto de RD por el que se establece el régimen de funcionamiento, competencias y la composición de la Mesa de coordinación estatal sobre violencias sexuales, de la parte social del observatorio estatal de violencia sobre la Mujer.
Integrantes de Hub Feminista participaron en el foro centrado en la elaboración de un informe del Observatorio estatal de violencia sobre la mujer sobre el proyecto de Real Decreto por el que se establece el régimen de funcionamiento, competencias y composición de la mesa de coordinación estatal sobre violencias sexuales.
El encuentro sirvió para analizar el papel que debe desempeñar este nuevo órgano de participación y para reflexionar sobre los mecanismos de coordinación entre las organizaciones de la sociedad civil y las instituciones públicas.
La coordinación entre organizaciones, clave para fortalecer la incidencia frente a las violencias contra las mujeres
Durante el debate participaron organizaciones feministas, entidades especializadas en violencia contra las mujeres, organizaciones que trabajan con mujeres rurales, migrantes, gitanas, con discapacidad, supervivientes de violencia sexual, infancia y adolescencia y otros colectivos especialmente vulnerabilizados. Esta pluralidad de voces enriqueció el intercambio y permitió identificar preocupaciones compartidas sobre la futura configuración de la Mesa y su relación con otros espacios de participación ya existentes.
La reunión puso de manifiesto que la incidencia política y social en materia de violencia contra las mujeres solo es posible cuando existe una articulación sólida entre organizaciones diversas, capaces de construir posiciones comunes.
La definición de roles claros es imprescindible
Uno de los principales consensos fue la necesidad de reforzar la participación efectiva de la sociedad civil organizada en el diseño, seguimiento y evaluación de las políticas públicas. Las entidades coincidieron en que la creación de nuevos órganos debe tener funciones claras e ir acompañada de mecanismos de coordinación que eviten duplicidades o solapamientos, favoreciendo la colaboración de manera eficiente.
La reunión también evidenció el valor de los espacios de interlocución entre organizaciones con trayectorias y ámbitos de actuación diferentes. Aunque existan matices y prioridades diversas, el diálogo permite construir propuestas más sólidas, identificar retos comunes y fortalecer una agenda colectiva frente a las violencias machistas.
La diversidad de las organizaciones sociales es una fortaleza, pero para transformar esa diversidad en capacidad real de incidencia es imprescindible generar espacios de coordinación estables, transparentes y participativos.
El encuentro concluyó con el compromiso de continuar trabajando en un documento compartido que recoja los principales consensos alcanzados y permita trasladar una posición común en aspectos clave como la participación de la sociedad civil, la coordinación institucional, la representación de las organizaciones y la mejora de los mecanismos de gobernanza en materia de violencia sexual.






