Liderazgos frente a la violencia digital contra las mujeres: el caso de la Ley Olimpia
La violencia digital se ha convertido en uno de los grandes desafíos de nuestra época. Esta fue una de las cuestiones centrales que abordaron Olimpia Coral Melo, impulsora de la Ley Olimpia, y Fernanda Medellín, defensora digital, durante un encuentro celebrado el pasado viernes en la Fundación Ortega-Marañón. La conversación tuvo lugar en el marco de la gira que ambas activistas realizan por España invitadas por la Fundación Carolina y sirvió para acercar la experiencia de la Red Latinoamericana de Defensoras Digitales en México, así como los avances y retos en la lucha contra la violencia digital contra las mujeres.
| ¿Qué es la ley Olimpia?
Es una ley pionera que ha permitido tipificar la violencia digital contra las mujeres y se compone de un conjunto de reformas a la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y al Código Penal Federal de México, que buscan reconocer la violencia digital y sancionar los delitos que violen la intimidad sexual de las personas a través de medios digitales. Lejos de considerarla una iniciativa concluida, las defensoras destacaron que la Ley Olimpia es un proceso vivo y en constante construcción. Desde su aprobación en México, su impacto ha trascendido fronteras e inspirado iniciativas similares en toda la región. Argentina y Panamá ya cuentan con legislaciones propias, mientras que organizaciones feministas y activistas de Ecuador, Colombia, Guatemala, Bolivia, Honduras, Chile y El Salvador impulsan reformas para que el reconocimiento y la sanción de la violencia digital sean también una realidad en sus países.
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La violencia digital como una forma material de violencia contra las mujeres
Uno de los mensajes centrales de la conversación fue la necesidad de comprender que la violencia digital no es un problema exclusivamente tecnológico, sino una vulneración de derechos humanos que afecta la privacidad, la dignidad, la seguridad y la intimidad de las personas, afectando de manera importante a las mujeres y niñas, perpetuando mercados de explotación sexual digital.
Según los informes de la Red, el 70% de las denuncias que se han realizado son específicamente delitos contra la intimidad sexual. Pero la difusión no consentida de contenidos íntimos es solo una de las múltiples expresiones de esta violencia. También abordaron fenómenos como el ciberacoso, el uso indebido de identidades digitales y el creciente impacto de la inteligencia artificial en la creación y difusión de contenidos manipulados.
El reto pendiente: la responsabilidad de las plataformas
Uno de los momentos más relevantes del diálogo fue la crítica a la falta de responsabilidad efectiva de las grandes plataformas digitales. Según explicaron, muchas investigaciones sobre violencia digital encuentran obstáculos debido a problemas relacionados con la obtención de pruebas y la falta de colaboración de empresas que gestionan datos, contenidos y algoritmos a escala global.
Frente a esta situación, Olimpia y Fernanda defendieron la necesidad de avanzar hacia un tratado internacional que permita exigir responsabilidades a las compañías tecnológicas, incluyendo mecanismos de auditoría sobre los algoritmos, transparencia y reparación del daño para las víctimas. Su planteamiento es claro: no basta con sancionar conductas individuales si las estructuras tecnológicas que permiten y amplifican la violencia permanecen exentas de obligaciones reales.
Educar para humanizar la tecnología
Otro eje importante de la conversación fue la educación digital, entendiendo que la punibilidad no es el objetivo final, sino que el objetivo es transformar la cultura y lograr que ese tipo de contenidos no sean publicados en redes sociales. Las ponentes compartieron experiencias desarrolladas con mujeres de espacios rurales, de comunidades indígenas, personas con discapacidad y comunidades educativas, insistiendo en que la alfabetización digital debe ir mucho más allá del aprendizaje técnico. El desafío consiste en construir una cultura digital basada en los derechos humanos y no en soluciones exclusivamente tecnológicas. La educación digital debe servir para fortalecer la autonomía, el consentimiento y la capacidad crítica de las personas frente al entorno digital. Al respecto el equipo de defensoras ha desarrollado la guía EMA para el abordaje de la educación digital en entornos escolares.
Inteligencia artificial con perspectiva de derechos
Durante el encuentro también se presentó “OlimpIA”, una inteligencia artificial desarrollada por la propia organización para brindar orientación y acompañamiento a víctimas de violencia digital las 24 horas del día.
Más que rechazar la tecnología, las ponentes defendieron la necesidad de crear herramientas propias y cuestionar los sesgos presentes en muchos sistemas digitales. En sus palabras, si existe un algoritmo construido desde perspectivas discriminatorias y patriarcales, también es posible construir otros alineados con principios de justicia y derechos humanos y las condiciones en las que se genera.
Tejer redes para transformar el futuro digital: invitación a formar parte de la red de defensoras digitales
La conversación concluyó con una invitación a fortalecer alianzas entre organizaciones, instituciones, investigadoras y activistas iberoamericanas. Olimpia y Fernanda compartieron su intención de seguir ampliando la red de defensoras digitales y avanzar hacia la organización de la segunda Cumbre Latinoamericana de Defensoras Digitales en 2027, donde esperan impulsar un posicionamiento internacional sobre la responsabilidad de las empresas tecnológicas.
En conclusión, el encuentro dejó una idea de fondo: la lucha contra la violencia digital requiere cooperación, imaginación política y una comprensión profunda de que los derechos humanos también deben defenderse en Internet.






