Activando la implicación de las ONGs de mujeres en los procesos de incidencia política en del nuevo marco financiero europeo 2028–2034
El foro celebrado en la sede de Fundación Mujeres, en el marco del programa Hub Feminista , tuvo como objetivo trasladar a las organizaciones de mujeres información estratégica sobre el momento actual de la Unión Europea y activar su implicación en los procesos de incidencia política en curso.
El encuentro se sitúa en un contexto decisivo: la negociación del nuevo marco financiero europeo 2028–2034. Tal y como se expuso, las decisiones que se adopten en esta fase determinarán las prioridades sociales durante los próximos siete años. La principal preocupación es el cambio de enfoque planteado por la Comisión Europea, que apuesta por una mayor flexibilidad en la gestión de los fondos por parte de los Estados, lo que puede debilitar el pilar social europeo y diluir políticas clave como la igualdad, la inclusión y la lucha contra la pobreza.
Desde Fundación Mujeres, a través de las intervenciones de su directora, Marisa Soleto, y su subdirectora, Cristina García, se subrayó que este proceso no es técnico sino profundamente político. Ambas insistieron en que el Fondo Social Europeo ha sido un instrumento central para sostener políticas sociales y de igualdad, y que su debilitamiento tendría efectos directos sobre la capacidad de intervención de las organizaciones. Destacaron especialmente que sin política social no es posible desarrollar políticas de igualdad eficaces, y llamaron a las organizaciones a actuar con rapidez en un momento en el que aún existe margen de incidencia.
Por su parte, Laura Sara Giménez centró su intervención en explicar el alcance del cambio que se plantea a nivel europeo. Señaló que se está produciendo una reorientación de prioridades hacia la seguridad y la competitividad, lo que pone en riesgo el modelo de cohesión social. Advirtió de que la sustitución de mandatos europeos por criterios de flexibilidad puede diluir las políticas sociales y afectar especialmente a los colectivos más vulnerables, en particular a las mujeres. Asimismo, puso en valor la necesidad de reforzar el discurso incorporando el retorno económico de la inversión social, destacando que estas políticas generan empleo, reducen costes futuros y contribuyen a la sostenibilidad del sistema.
Maika Sánchez Martínez explicó con detalle el estado de la negociación y las estrategias de incidencia en marcha. Subrayó que lo que no se incluya en esta fase no formará parte del próximo marco financiero, y que el proceso se encuentra en un momento crítico con plazos muy acotados. Detalló las acciones desarrolladas por el tercer sector —reuniones institucionales, elaboración de enmiendas y estudios de impacto— y destacó la importancia de adaptar el discurso para demostrar que la inversión social también es rentable desde el punto de vista económico y contribuye a la estabilidad y competitividad de Europa. Señaló que, aunque se han producido avances en el Parlamento Europeo, la negociación en el Consejo será determinante.
Finalmente, desde las organizaciones participantes se planteó una reflexión crítica sobre la escasa presencia del movimiento asociativo de mujeres en estos procesos de incidencia. Se señaló la necesidad de reforzar su articulación y garantizar su participación en los espacios donde se están tomando decisiones estructurales, en un momento que exige una respuesta colectiva a la altura del impacto de las medidas en discusión.
En conjunto, el encuentro puso de manifiesto que el momento actual es clave, que existen riesgos reales de retroceso en las políticas sociales y de igualdad, y que la implicación activa de las organizaciones resulta fundamental para influir en el resultado final.
Notas clave para la incidencia de las organizaciones
Fuente: transcripción del Foro “El futuro de las políticas sociales en los fondos europeos”, celebrado el 23 de abril de 2026.
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La negociación del marco financiero 2028-2034 se está produciendo ahora. Lo que no quede incorporado en esta fase difícilmente podrá añadirse después.
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El año 2026 es decisivo. Se mencionaron como hitos inmediatos el 12 de mayo para remitir propuestas o correcciones de enmiendas, la reunión del Consejo en julio y el cierre progresivo de la arquitectura financiera hacia finales de diciembre de 2026.
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La defensa del FSE debe centrarse en que siga siendo un fondo específico, autónomo, con presupuesto propio y con objetivos claros. La mera existencia de una reserva genérica para política social no garantiza el impacto.
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El argumento de retorno económico debe incorporarse con fuerza: invertir en igualdad, inclusión y empleo genera actividad económica, reduce dependencia de prestaciones, aumenta contribuciones fiscales, mejora la cohesión social y reduce riesgos de inseguridad interna.
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La igualdad de género debe quedar expresamente integrada en el reglamento del FSE y en todas sus fases: programación, ejecución, seguimiento y evaluación. Si no se nombra, se diluye; si se diluye, pierde eficacia.
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Las organizaciones de mujeres deben reclamar presencia propia en este proceso, tanto ante las instituciones europeas como ante el Ministerio de Igualdad, el Instituto de las Mujeres y los espacios nacionales de coordinación.
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